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lunes, 12 de abril de 2010

Literatura de luces llameantes

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Aquella metáfora que identifica el saber con la luz y la ignorancia con la oscuridad es tan antigua como la Ilustración, momento histórico en el que a cualquier Montesquieu, Diderot o Rousseau le habría espantado tanto que ardiera una biblioteca como a cualquier pensador del presente, a pesar de que ahora digitalizan el catálogo.

Por este motivo, el gran asombro que provoca la descripción de la imagen de una biblioteca siendo pasto de las llamas ha sido la instantánea elegida para dar comienzo a Los libros luciérnaga (Algaida), la primera novela de la periodista y crítica literaria ovetense Leticia Sánchez. De hecho, ella misma asegura que "me impacta mucho esa imagen, porque ¡cuántas cosas se destruyen!".

Para evitar que el conocimiento se hunda en las tinieblas de la ignorancia, poco ilustrada, los libros luciérnaga de Leticia Sánchez se convierten en el hilo conductor de tres historias que van a terminar en un mismo punto, la creación de una trama común a partir de la cual alcanzar un "trepidante" desenlace.

"Es bastante difícil explicar de qué trata el libro, porque yo creo que descubrirlo al leerlo es, precisamente, uno de sus alicientes", señala la autora que, a pesar de ello, sí explica las pautas con las que lo ha construido: "Son tres partes muy diferenciadas que siguen el esquema típico. La introducción, ambientada en los años 40 y en la que aparece la biblioteca ardiendo, es un solo capítulo; en el desarrollo es donde está casi todo el peso de la novela, pues es el más extenso, tiene 84 capítulos; el desenlace son tan sólo unas 15 páginas". Así, está claro que el peso narrativo recae sobre las aventuras y desventuras de sus protagonistas en la segunda parte del libro.

Con esta estructura y lo que contiene, la primera obra de Sánchez ha ganado el Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach, que otorga la Diputación de Oviedo. Sobre ello, la escritora se muestra aún sorprendida: "Fui un poco profeta en mi tierra, el premio era internacional y, que yo sea de allí, es pura casualidad". De ahí que Sánchez se sintiera "como si me hubieran dado un Oscar en la alfombra roja" y se asombrara "muchísimo, porque además, sigue siendo un sueño" para ella.

Ya metida en su faceta como crítica literaria, Sánchez afirma que la escritura en España se encuentra "en un momento muy álgido" y se siente optimista en cuanto al uso de las nuevas tecnologías: "La informática hace que el escritor y el lector estén cada día más cerca". Ella, fiel a sus ideas, comparte ideas con sus lectores en su blog (http://loslibrosluciernaga.blogspot.com) y en su perfil de Facebook.

http://www.elcorreoweb.es/cultura/090392/leticia/sanchez/luciernaga/libros/novela

lunes, 29 de marzo de 2010

Leticia Sánchez llena de enigmas su primera novela

'Los libros luciérnaga' ganó el Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach

E. P./ SEVILLA | ACTUALIZADO 29.03.2010 - 09:04



    La escritora asturiana Leticia Sánchez Ruiz llena su primera novela, Los libros luciérnaga, con la que obtuvo el pasado año el IX Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach, de "enigmas, misterios, personajes, historias y literatura, que es el motor de la evolución de la trama".

    Sánchez Ruiz confesó que el libro "esconde muchísimas cosas, sobre todo, cajas llenas de misterios y de enigmas, donde cada capítulo abre y descifra uno de ellos". Al mismo tiempo, apuntó que la novela recoge tres historias principales como son el relato de una búsqueda, una historia de amor y otra de un hombre triste que quería hacer la revolución pero acaba abriendo un bar. Además, según precisó, el lector conocerá otras historias como la del incendio de la una biblioteca o la de un libro perdido.

    Asimismo, la escritora aseguró que, junto al amor, la búsqueda y la aventura, su novela recoger "literatura, pues los libros están presentes desde el principio como así se refleja en el título". En este sentido, añadió que las páginas albergan a libreros, lectores, escritores o directores de bibliotecas, siendo "los libros el motor que hace evolucionar la acción de la trama". De esta manera, explicó que la novela se trata de "un homenaje con cariño a los libros".

    Los libros luciérnaga recoge los episodios del incendio de una biblioteca en mitad de la noche y como 50 años más tarde el genial Ulises Font comienza una inusual búsqueda. Además, Felipe, que se ha pasado la vida esperando que le sucedieran cosas que nunca le ocurren, regresa a su pueblo para el esperpéntico entierro de su abuela. Por su parte, Lucía, una escritora que no publica, vive encerrada en una casa de ladrillos rojos y escribe cuentos para Pian, que es su mundo y su maestro.

    jueves, 25 de marzo de 2010

    Leticia Sánchez gana el Emilio Alarcos Llorach con ''Los libros luciérnaga''

    «Los libros luciérnaga» (Algaida) es la primera novela de la ovetense Leticia Sánchez, ganadora del IX premio internacional de novela «Emilio Alarcos Llorach», quien dijo ayer que estos libros «son aquellos que brillan en la oscuridad».
    En una entrevista concedida a Efe, la escritora reconoció sentirse «alucinada y asombrada» con el reconocimiento de su libro y confesó que toda la vida «soñó» con esto y «todavía parece que le pasó a otra». La novela entrelaza tres historias distintas a través de una trama que en cada capítulo formula nuevas preguntas y que tiene como fondo el incendio en una biblioteca a mitad de la noche.
    La literatura es el trasfondo, «a veces de forma muy explícita y a veces de forma muy tangencial, pero siempre, de alguna manera» ya que «en la trama hay bibliotecarios, librerías, la biblioteca, lectores o escritores», dijo.
    Así, la trama se une en tres historias, la búsqueda de Ulises Font, el regreso de Felipe a su pueblo para el entierro de su abuela o la vida de Lucía, una escritora que no publica, que, como ha indicado Sánchez, son un todo en su cabeza. De todos ellos, ha confesado que se identifica más con Felipe, «en contra de lo que suele pensar la gente» y ha dicho que ella, al igual que el personaje, también tiene «una revolución pendiente» y espera que «algún día, no sé cuándo ni por qué, cambie todo». La escritora afirmó que «Los libros luciérnaga» no ahonda en los lugares ni los describe demasiado, ya que «necesitaba deformar una ciudad para que los personajes estuvieran en ella» y añadió que lo que le interesaba era «crear todo el ambiente que había a mi alrededor».
    Reconoció que lo «más difícil» ha sido «que todo encuadre como un encaje de bolillos» para que no quedara nada «flaco», y hacer hablar a los personajes «y que tuvieran una coherencia, lo que me dio bastantes quebraderos de cabeza».
    Avanzó que ya ha comenzado a escribir su segunda novela, que empezó «justo tras terminar la primera» y adelantó que la trama se sitúa en los años 60 en un bar «enorme» donde la hija de los dueños del bar es amiga de un parroquiano de 100 años que al morir le deja en herencia el gran juego y tiene que empezar a jugar.

    miércoles, 24 de febrero de 2010

    http://www.eldiariomontanes.es/20091020/cultura/literatura/mayor-inspiracion-obsesion-20091020.html

    «No hay mayor inspiración que la obsesión»

    La narradora y periodista asturiana, Premio Internacional Emilio Alarcos por su novela 'Los libros luciérnaga', presenta su obra en la librería santanderina Gil

    20.10.09 -
    La narradora y periodista asturiana Leticia Sánchez Ruiz obtuvo el IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach'. Su obra, 'Los libros luciérnaga' (Algaida), se ha destacado como «brillante, ambiciosa y original». La librería santanderina Gil, en la Plaza Pombo, acoge hoy la presentación de su novela a cargo de Daniel Díaz, en una velada, a las ocho de la tarde, que contará con el testimonio de la propia narradora. Su obra es una miscelánea de fuego y palabras donde confluyen una serie de personajes y sus respectivas historias y vidas cruzadas. 'Los libros luciérnaga' conjuga «una historia de amor, otra de búsqueda y otra de uno de esos hombres tristes que quieren hacer la revolución y acaban poniendo un bar».
    -¿Cuales son las señas de identidad de 'Los libros luciérnaga'?
    -Empieza con una biblioteca ardiendo en medio de la noche. Cincuenta años después comienzan tres historias distintas.En cada capítulo se descubre un misterio y se plantea otro. Es como una gran caja repleta de pequeñas cajitas que contienen secretos.
    -¿Cabe hablar de metaliteratura a la hora de referirse a su novela?
    -Sí, los libros juegan un papel muy importante en todo la historia: nos encontramos con bibliotecarios, libreros, escritores, lectores, coleccionistas de libros. De una forma, a veces evidente y otras solapada, los libros van a tener muchas de las claves de esta historia. Y, por supuesto, las referencias a autores o a determinadas novelas son casi obligadas. La verdad es que no hay mayor inspiración que la obsesión, y yo he vivido siempre con los libros encima, así que por eso están tan presentes en lo que escribo. Es como el que vive en África y escribe sobre las cebras.
    -¿La necesidad de contar y de que nos cuenten historias subyace como reivindicación primordial en su libro?
    -No sé si como primordial, pero desde luego es una de las grandes reivindicaciones. Casi todos los personajes ocultan secretos y descubren que otros se los ocultan a ellos. Si nos paramos un momento a pensar, descubriremos que hay infinidad de cosas que desconocemos de las personas que nos rodean, incluso de nuestra familia. Historias que creo que son necesarias porque cada persona no es más que un cúmulo de todas ellas. De alguna forma mi libro es un mosaico de pequeñas historias y, cuando se acaba, uno se da cuenta de que todas esas piedrecitas forman en realidad un dibujo.
    -¿Dónde se sitúa el origen de 'Los libros luciérnaga'?
    -Pues en 'la semana mágica'. Yo la llamo así, porque fueron una serie de coincidencias que transcurrieron en muy pocos días. Tuve que hacer una reportaje sobre el incendio de la biblioteca de la Universidad de Oviedo (que, aunque también ardiera como la del libro, no tiene nada que ver), al día siguiente me mandaron hacer otro reportaje sobre una librería de anticuario, después un amigo mío me contó una historia alucinante sobre su familia, y así otros cuantos sucesos más. Hay veces que parece que todo lo que ocurre apunta a una misma dirección. A mí me ocurrió eso: encontré una especie de nexo de unión entre todas aquellas cosas que me sucedieron en esa semana. Así nació, y comenzó la hipnosis.
    -¿El premio ha cambiado su concepto de la literatura y el lugar que debe ocupar en su vida?
    -Pues, por muy raro que parezca, lo cierto es que no. Desde niña esperaba este momento, el de publicar mi primera novela, como quien espera un tren que sabe que tarde o temprano tiene que pasar. Siempre me he visto como escritora. Y sin embargo, ahora me parece que le está pasando a otro. Cuando se cumplen los sueños siempre tienen algo de irreal. Aunque la verdad es que sigo como antes.Ahora al menos sé que a alguien sí le importan mis historias.
    -¿El ejercicio del periodismo la condujo a narrar, o considera que ambos participan de idéntica necesidad?
    -Lo cierto es que fue la necesidad de narrar lo que me condujo a ser periodista. Estudié Periodismo porque me iban a pagar por escribir todos los días. Lo único que pretendía con esta carrera era ganarme los cuartos hasta que consiguiera llevar los garbanzos a casa con mis libros. Pero he de confesar que, aunque vivir únicamente de la literatura es algo que me queda muy lejano, no creo que renuncie nunca al periodismo, al menos de forma total. No sólo responde a una determinada forma de narrar, sino que esta profesión (que tiene muchas desventajas) tiene como ventaja que puedes conocer cosas, personas y lugares que de otra forma no podrías descubrir.
    -¿No cree que se abusa de la etiqueta 'joven' para ocultar muchas carencias y vender humo?
    -La palabra joven se utiliza para decir: 'mira todo lo que le queda por delante', 'no seamos muy duros con él/ella, hay que tener en cuenta su edad', o 'pues está bastante bien lo que escribe para tener tan pocos años'. Es decir, suele usarse como promesa o como excusa. A mí me ha sorprendido mucho que teniendo 29 años todo el mundo insista en mi juventud. Pero, francamente, cuando te estás acercando tan peligrosamente y sin freno a los 30, que ves que se te escapa la juventud por culpa del calendario, que las noches son más cortas, que tus amigos se casan y tiene hijos, y que casi todo el mundo que saca discos tiene menos años que tú, pues oye, que te digan que eres tan joven la verdad es que anima.
    -¿A qué teme más, a las dimensiones y exigencias del mercado, o a los calificativos que han despertado su libro?
    -Sinceramente: a todo, para qué negarlo. Siempre pensé que cuando se ponía el punto final a un libro, ya estaba acabado. Pero sólo una etapa. Luego empiezan muchísimas más cosas, más luchas. Son muchas pruebas de fuego que hay que ir pasando. Por un lado está eso, el mercado, que siempre es impredecible y caprichoso, y por otra parte están los lectores. Lo cierto es que he recibido tan buenas críticas, que siempre temo decepcionar al que lo lea, susurrarle que no haga caso, que no es para tanto, porque tal vez no cumpla sus expectativas si es que las pone muy altas. Y ahora, que estoy escribiendo una nueva novela pienso: «vaya, ha gustado tanto la primera, que esta segunda, que no tiene nada que ver, no le va a gustar a nadie». Escribir es un oficio de chiflados.
    -¿Siente alguna identificación generacional con lo que se escribe en estos momentos?
    -No creo demasiado en las generaciones literarias, a no ser que haya compartido un suceso traumático, como una guerra, porque ese dolor influye y siempre se lleva. Mi generación es la de los niños de la democracia y cada uno ha optado por cosas muy distintas: por mirar atrás, por contar lo que ahora sucede o por imaginarse lo que podría suceder. Lo único que tenemos en común es la libertad. Y me parece la más hermosa de las identificaciones.

    «Los escritores poseemos la virtud casi de “médium” de que en nuestro cerebro se creen mundos que podría existir en cualquier otra parte, pero justo h

    Leticia Sánchez Ruiz



    Cuando era bien pequeñita mi abuelo me enseñó a leer, para que le liberara de la tortura de tenerme constantemente sobre las rodillas solicitándole que volviera a empezar el libro. Me enseñó cómo desvelar aquellos jeroglíficos que formaban las letras, y para mí fue el mayor de los descubrimientos. Cuando alguna de las palabras se me escapaba, miraba los dibujos y me inventaba la mitad de la historia. Mi abuelo empezó a llevarme todos los días a la biblioteca sabiendo que me dejaba en buena compañía. Fue como empecé a tener cientos de vidas.

    Mi abuelo Ramón Ruiz no leía más que los periódicos, y principalmente las esquelas, para que no se le escapara la despedida de ningún amigo. A él lo que le gustaba por encima de todo era contar historias. Narraba las peripecias de su ancha vida, lo que había visto y oído, lo que le habían contado a él. Se pasaba horas relatándonos, pasándonos el testigo de su existencia.

    Así fui creciendo, entre mi abuelo lector y mi abuelo narrador, sentada junto a mi padre que no puede pasar una noche sin un libro al lado, inventándome la vida de la gente que pasaba por debajo de mi ventana, intentando descifrar los misterios de todo aquello que desconocía, emborronando con mis historias la parte de atrás de las libretas de Matemáticas cuando me aburría la clase.

    De alguna forma nunca he dejado de ser esa niña que se inventaba los libros mirando los dibujos. Nunca he dejado de observar a la gente, convencida como estoy de que cada persona guarda dentro de sí un enjambre de secretos y que dentro de nosotros atesoramos enormes bibliotecas. Voy a la caza de historias, como el que con una red se pasea por el campo atrapando mariposas. Pero no soy tan cruel como para retenerlas en un cuadro pinchando sus alas con una alfiler, sino que las dejo volar. Y en su vuelo me llevan con ellas.

    Leticia

    * Leticia Sánchez Ruiz, ganadora del Alarcos Llorach de Novela 2009 y toda una desconocida dentro del panorama literario. ¿Cómo se ve ahora que acaba de aparecer su primera novela “Los libros luciérnaga”?

    La verdad es que desde niña esperaba este momento, como quien espera un tren que sabe que tarde o temprano tiene que pasar. Siempre me he visto como escritora. Y sin embargo, ahora me parece que le está pasando a otro. Cuando se cumplen los sueños siempre tienen algo de irreal. Aunque la verdad es que sigo como antes: escribiendo en mi cuarto en pijama, fumando, bebiendo agua, reescribiendo una y otra vez y preguntándome si le importarán a alguien los mundos que me invento. Eso sí, bastante más feliz que antes. Ahora al menos sé que a alguien sí le importan.

    * Una novela larga, casi 500 paginas, pero estructurada en pequeños capítulos que la hacen mas asequible y, de paso, apuntándose a lo que ya se conoce como "novela fragmentaria". ¿Premeditado?

    No, no tiene nada que ver con tendencias literarias. Lo que ocurre es que a mí me encanta leer los libros de capítulos cortos, porque suelo dividir mis lecturas por capítulos, y dejar uno a medias me da mucha rabia, como cuando te despiertan en medio de una siesta. Así me digo: un capítulo más y me echo a dormir, me acabo este capítulo y salgo de casa, cuando termine éste cierro el libro y miro por dónde está pasando el autobús. Y lo que me suele ocurrir es que me duermo a las tantas, llego tarde y me paso de parada. Por eso escribí así la novela: para evitar insomnios, retrasos y despistes.

    *¿Tiene pánico escénico ahora que la obra ya esta en la calle? ¿Teme a la crítica usted que fue critica?

    Sigo siendo crítica literaria, aunque siempre he hecho mis críticas como las hacen los franceses. Es decir, del libro que no me gusta, no hablo. Mis malas críticas se reducen al silencio. Y sí, claro que tengo pánico escénico. Uno siempre teme que lo que haga no guste a los lectores. Si no gusta, sobre todo me da pena por mis personajes, por no haber contado correctamente su historia. Porque aunque sean inventados, sé que existen en algún lugar. Soy de la opinión de que los escritores poseemos la virtud casi de “médium” de que en nuestro cerebro se creen mundos que podría existir en cualquier otra parte, pero justo han elegido ésa para sobrevivir. Mundos que nos desbordan y por eso los sacamos fuera.

    *¿Quien es Leticia Sánchez Ruiz?

    Alguien que estudió Periodismo porque le iban a pagar por escribir todos los días. Y en eso sigo, metida en mil fregados, redactando notas de prensa, hablando de libros, escribiendo columnas, entrevistas, reportajes y aprendiendo muchísimo. Porque si una cosa buena tiene la profesión de periodista (que tiene muchas malas), es que puedes conocer cosas, personas y lugares que de otra forma no podrías descubrir.

    *¿Y de qué trata su novela “Los libros luciérnaga”?

    Empieza con una biblioteca ardiendo en medio de la noche. Cincuenta años después comienzan tres historias distintas: la de Ulises y Melquíades, dos hermanos que llevan décadas sin hablarse y se unen para emprender una inusual búsqueda; la de Lucía y Pian, que es una historia de amor y literatura; y la de Felipe, un muchacho triste que siempre soñó con hacer la revolución y acabó montando un bar. Así, iremos conociendo la librería anticuaria Merlín, el pueblo de Fenexía (donde la noche es una catástrofe) o un diccionario de latín en cuyas solapas hay escrito un plan para hacer la vida maravillosa. En cada capítulo se descubre un misterio y se plantea otro. “Los libros luciérnaga” es como una gran caja repleta de pequeñas cajitas que contienen secretos.

    *¿Como se inspira a la hora de escribir?¿Crees en la inspiración o en el trabajo diario?

    Decía García Márquez que él bien sabía que un escritor, aunque estuviera al sol tirado en una tumbona boca a abajo, probablemente estaría trabajando como un burro. Los libros se piensan lejos del escritorio, y se escriben principalmente en la cabeza. Se escriben mientras paseas, ves la televisión o charlas con los amigos. Hasta en sueños se escribe. Eso sí, hay que tener valor y paciencia para sentarse durante horas y tratar de ordenar y dar forma a aquello que nos pasa por la mente. La mayoría de las veces, cuando lo ves escrito en el papel, te parece bastante decepcionante y mucho peor que como sonaba en tu cabeza. Y ahí es donde comienza el trabajo duro. Si sólo escribiese cuando estoy inspirada, y teniendo en cuenta lo desorganizada que soy, tengo miedo que no hubiese escrito ni la etiqueta de un champú

    *¿Que autores de cabecera son los preferidos los Leticia Sánchez Ruiz?

    Puff… muchísimos, y siempre me dejaré a alguno fuera del saco. Pero si tuviera que elegir, me quedaría con los escritores en español a uno lado y otro del océano: Eduardo Galeano, Rosa Montero, Julio Cortázar, Antonio Muñoz Molina, Jorge Luis Borges, Carmen Posadas, García Márquez, Eugenia Rico, Benedetti, Luis García Montero … y un largísimo etcétera

    *¿Y que está escribiendo en estos momentos?

    Pues mira, acabé de escribir “Los libros luciérnaga” un día 13, y el 15 empezaba otra novela. No lo tenía así planeado, de hecho tenía apuntes tomados para un libro muy distinto. Pero de repente escribí dos frases, y toda la historia se me vino a la cabeza. Locuras que le dan a una. La nueva novela se desarrolla, más o menos, en los años 60, en uno de aquellos bares enormes donde se tomaba café en vaso, se jugaba al dominó, se hacían tertulias después de comer y en cada mesa había un cenicero de Cinzano. La hija pequeña de los dueños de este bar tiene como mejor amigo a Perotti, un parroquiano de cien años bastante peculiar. Cuando Perotti muere deja a la niña una misteriosa herencia: el Gran Juego.

    Leticia Sánchez-Ruiz

    Jovencísima ovetense, flamante ganadora de la IX edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos con su novel “Los Libros Luciérnaga”, columnista, redactora (no en vano es licenciada en Ciencias de la Comunicación), crítica literaria, lectora y cuentista, lo que no es primerizo son sus premios, puesto en el 2004 se hizo con el Tétrada Literaria de Novela Corta con su “El Precio del Tiempo”. Leticia, embarcada en otra obra, entre presentación y presentación de su éxito, no duda en pararse un rato con nosotros para contestarnos unas preguntas.


    Usted escribió (e incluso ganó un premio) una“novela corta antes de “Los Libros Luciérnaga”. ¿Fue algo preparatorio? ¿Considera “necesario” escribir algo más corto antes de embarcarse en una novela, o ambos son géneros independientes con problemas diferentes?

    Preparatorio, no. Yo sabía que algún día escribiría una novela, pero nunca consideré como preparación previa todo lo que escribía antes: novelas cortas, poemas, cuentos… Me gustaba escribirlas y me sigo gustando hacerlo. El cuento es un género que me apasiona, y que en Sudamérica es más importante que la novela. Ahora, eso sí, la dureza que tiene ponerse a escribir una novela, las horas y esfuerzos que supone tanto en el escritorio como fuera de él, no creo yo que haya nada que te lo prepare.

    Comentaba en una entrevista que es una lectora voraz. ¿Le cuesta no dejarse influir por el estilo del autor que está leyendo en ese momento, y lo traslada sin darse cuenta a su escritura, o por el contrario no le influye en absoluto?

    Es algo que no puedes evitar, es como estar tarareando una música que escuchas. A veces noto que meto en lo que escribo, queriendo o sin querer, influencias de lo que en ese momento estoy leyendo (una frase, una puntuación, un tono, una idea… pequeñas cosas). Aunque realmente uno no es del todo consciente. Por ejemplo, varias personas que no conocía me han dicho que leyendo mi libro pensaron que a mí me gustaba Julio Cortázar. Y así es, pero por más que lo miro, no veo nada que se pueda parecer a lo que Cortázar escribía. No sé, debe ser como un perfume.

    ¿Cómo planeó la novela? Hay 3 historias bien diferenciadas. Seguro que se lo han preguntado alguna vez, pero, ¿escribió cada una, de principio a fin, por un lado, y luego las mezcló? ¿O fue escribiéndolas tal cual las encuentra el lector?

    La verdad es que el planteamiento de la novela fue todo un caos, una mezcla de todas las cosas. Pero digamos que, para ordenarlo, para hallar la “entropía”, escribí las historias una a una. Aunque mi visión de la novela fue global; una historia siempre contenía las otras dos.

    A pesar de su juventud, los protagonistas de la línea argumental más trabajada y compleja son francamente mayores. ¿Le costó especialmente? ¿O, por cercanía, le resultó más difícil redactar la historia de Lucía?

    Cada uno me costó de forma distinta. Por ejemplo, cuando escribía sobre Ulises y Melquíades, me preguntaba si la gente de 65 años hablaría de esa forma o se plantearía esas cosas. Pero cuando escribía sobre Felipe o Lucía, me preguntaba: ¿realmente la gente de esta edad es así, o es que estoy demasiado viciada por mí misma? Y, si te digo la verdad, casi fue más difícil hablar de mi generación. A los demás los miraba con otra perspectiva.

    Es increíble la madurez que consigue, y el gran realismo psicológico que desprenden los personajes (y digo increíble por la edad de la escritora). ¿Estaremos ante la versión española de Zadie Smith?

    ¡Muchísimas gracias! Una de las obsesiones que tenía en esta novela, casi más que la de contar la historia, era la de hablar de los protagonistas. Que el lector los conociera, los amara, los odiara, los viera, los entendiera… que, en definitiva, los acompañara en esta aventura. “Los libros luciérnaga” es fundamentalmente un libro de personajes. Ya he dicho más de una vez que en muchas ocasiones quise tirar la novela por la ventana mientras la escribía, y que un motivo poderoso que me hizo no arrojarla por el patio de luces fue el pensar que dejaba huérfanos a mis personajes. ¿Qué sería de ellos sin mí? Dejarían de existir. Les he cogido tanto cariño, y los veo tan claramente, que un día pienso que me los voy a encontrar por la calle y vamos a saludarnos.

    ¿Zadie Smith? Qué más quisiera yo. Esa mujer con 22 años ya estaba en la lista de los best-sellers…

    Una pregunta indiscreta: ¿hay mucho de usted en Lucía?

    Jajajaja. Cada vez que yo le preguntaba a un escritor que con cuál de su personajes se identificaba más y me respondía que había un poco de él en todos, siempre me quedaba bastante chafada pensando: “Qué poco interesante, qué manida la respuesta”. Y ahora, heme aquí, obligada a decir lo mismo, porque es la verdad. Hay mucho de mí en Ulises, el progre del 68, y en Felipe, el dueño del bar con una revolución pendiente. Y sí, claro que hay mucho de mí en Lucía, la chica que sueña con ser escritora, o que ya lo es sin darse cuenta. Lo que pasa es que a Lucía, más que identificarme con ella, la veo como una hermanita pequeña.

    Usted también es crítica literaria. ¿Ayuda eso a la hora de escribir la novela, o por el contrario, asusta, puesto que el espíritu crítico no hace más que incordiar?

    Ni ayuda ni estorba. Yo soy una crítica que lee no con ojos de crítica, sino con ojos de lectora. Pero claro que me asustaban las críticas, y que no gustara a los lectores, y que no le gustara a la gente que quiero, y que no se vendiera… es todo un cúmulo de miedos. Y me siguen asustando, y algo me dice que no me van a dejar de asustar nunca. Sólo hay un momento en el que nada de eso me importa: mientras escribo. Pero cuando salgo de ahí, me tiemblan las piernas por casi todo.

    Los finales de las novelas es algo que me obsesiona. ¿Acabó usted la novela, o fue ella la que finalizó sola?

    A mí también me obsesionan los finales de las novelas. No me gustan los finales abiertos, las cuentas pendientes que nunca se saldan. “Los libros luciérnaga” es como un mosaico hecho con pequeñas teselas, pero al final, cuando ya está acabado, te das cuenta que entre todas forman un único dibujo. En parte la acabé yo, y en parte se acabó ella. Sin darme casi cuenta, como por arte de una magia extraña, muchas de las teselas se fueron colocando solas. A veces, mientras escribía, me ponía la mano en la boca, y decía para mí: “anda, así que esto era por esto otro. Mira tú…”. En muchas ocasiones la novela me sorprendió. Espero que también le ocurra a los lectores.

    ¿Alguna vez pensó en hacer una revolución?

    ¿Alguna? ¡Cientos! Yo, como Felipe, mi personaje, también tengo la absurda y triste certeza de que algún día la haré. Quién sabe si la estoy haciendo ahora. De lo que tengo miedo es de dejar algún día de soñar con revoluciones.

    Mójese: ¿qué autores actuales no le gustan nada? Y para que no nos quede criticón, díganos cuáles le gustan mucho.

    No me gustan nada los escritores-mandarines que tienen secuestrada la cultura, que nos hacen creer que la literatura es algo muy serio, un privilegio para unos pocos, y que apartan a la gente de los libros, como si estos estuvieran reservados únicamente a los “exquisitos”. Adoro los escritores que escriben con los brazos abiertos.

    ¿Qué opina de la literatura en asturiano?

    Admiro a quien tiene el coraje y el amor de escribir en una lengua que hablan muy pocos, en una lengua que aprendimos y aprendemos en nuestras casas, que forma tanta parte de nuestra cultura como nuestra familia o nuestra ciudad. Pero es una cuestión de piel. A mí escribir en asturiano no me sale. Eso no implica que la literatura en asturiano no la considere necesaria.

    ¿Le gustaría pertenecer a una generación de escritores?

    La verdad es que considero que todos los escritores de mi generación (es decir, los que nacimos a finales de los 70, principios de los 80) somos muy diferentes entre nosotros: tratamos temas distintos, estilos dispares… Pero sí que hay algo que nos iguala: todos crecimos en libertad. Y eso es algo que se nota. Por ejemplo, en la nostalgia con la que hablamos de la vida de nuestros abuelos, de aquella generación amordazada de la que ahora nosotros, de alguna manera, somos sus portavoces.

    Su novela, exceptuando las alusiones a Barcelona, Cardiff y Santander, no incide demasiado en los lugares, ni los describe de un modo exhaustivo, dejando a los personajes suspendidos en cualquier ciudad, o cualquier pueblo. ¿Fue intencionado? ¿Quería, así, universalizar la novela, y por tanto, los sentimientos?

    Los sitios donde más se desarrolla la novela son la Vieja Ciudad y el pueblo de Fenexía que, aunque sean trasunto de otros lugares, el lector no los puede identificar en el mapa. Lo hice así por tres razones. La primera es que no me gusta escribir sobre lugares cercanos. No sólo no me gusta: es que no puedo, no puedo nombrarlos. La segunda es que así estos lugares pueden ser cualquier ciudad pequeña, cualquier pueblo, el de cada uno. La tercera es que yo necesitaba unos sitios que pudiera deformar alegremente, poner calles, quitar edificios, inventarme cosas. Claro, si es un lugar concreto no puedo hacerlo. Inventé para poder ser libre.

    ¿Lleva más pensar una novela, o redactarla?

    Sin duda, pensarla. Pensarla te lleva años, noches, paseos, cafés, rutinas, vacaciones… a veces una vida entera. Las mejores ideas no surgen en el escritorio, sino bastante lejos de él. Piensas la novela viendo la tele, charlando con los amigos, dando vueltas en la cama… es algo que te acompaña y nunca te suelta. Por eso los escritores tenemos fama de despistados: casi siempre estamos pensando en otra cosa.

    ¿Qué novela le hubiera gustado a usted escribir?

    “Cien años de soledad”, “La conjura de los necios”, “Rayuela”, “El dios de las pequeñas cosas”, “Seda”, “La historia interminable”, “1984”, “Manuel de literatura para caníbales, “El Principito”… y un largo etcétera. (¿O sólo había que decir una?)

    Por ser nuestra revista una “filial” de un taller de escritura, ¿qué opina de los talleres literarios?

    He ido a muchos, me he divertido de lo lindo y pienso que son fantásticos. Por un lado, aprendes. Por otro, te rodeas de gente que lee y que escribe, y siempre es una suerte tener alguien con quién hablar de las cosas que a uno le apasionan. Y, además, te obligan a escribir, a sentarte frente al escritorio, que en el fondo es el paso más duro. Aunque, si alguien piensa en ir a un taller con el convencimiento de que no va aprender nada porque ya lo sabe todo, y únicamente quiere que se alaben sus textos, para eso mejor que se quede en casa haciendo crucigramas o calceta.

    ¿Cree que la aparición del e-book ayudará a los escritores noveles? Y, siguiendo con esta línea, ¿son las nuevas redes de información útiles para que un escritor propague su escritura?

    Sinceramente, no tengo ni idea de lo que pasará con el e-book, si ayudará a los escritores, si hará más fácil y accesible la lectura, si llegará donde el papel no llega. Lo que tengo claro es que el papel no desaparecerá, como no desaparecieron ni el vinilo, ni el teatro, ni la radio. Ni hay por qué sustituir, sino convivir. Y las redes de información actual son sumamente útiles para hacerse conocer. Además facilitan una comunicación directa entre el escritor y el lector. La primera vez que un lector me escribió en facebook para decirme que le había gustado mi libro y quería hacerme preguntas, casi me caigo de la silla. Continúo teniendo esa alegría cada vez que me escribe uno.

    martes, 30 de junio de 2009

    La joven ovetense Leticia Sánchez gana el IX Premio Emilio Alarcos de novela con la obra Los libros lucioernaga

    El Comercio Digital
    28 Enero 2009

    Oviedo

    La joven ovetense Leticia Sánchez gana el IX Premio Emilio Alarcos de novela con la obra Los libros lucioernaga


    Leticia Sánchez. / JESÚS DÍAZ

    Los miembros del jurado se reunieron ayer. / J. D.

    Las emociones no se contienen, «se sienten», y eso es lo que hizo ayer la joven escritora ovetense Leticia Sánchez Ruiz. Era la primera vez que se presentaba a un concurso de novela y lo hacía con su única obra, 'Los libros luciérnaga'. Por ello, la sorpresa fue mayúscula. Tras conocer el fallo del jurado de la IX edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach, el teléfono de Sánchez no dejó de sonar.
    «Abrumada, feliz, sorprendida y muy contenta por las buenas palabras del jurado». Así, se sentía la ovetense. «Además, el premio es en mi ciudad, no podía ser mejor», añadió.
    Los concursos no son una novedad para Sánchez, de 28 años, que el 2004 ganó el premio Letrada Literaria de Novela Corta con su relato 'La mar llama a la ventana', publicado por EL COMERCIO. Licenciada en Ciencias de la Información y en Filología Hispánica, en 2007 recibió una subvención de la Consejería de Cultura. Con ella escribió su triunfadora novela.
    El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la escritora. Su segunda novela ya está en camino y, asegura, también la presentará a certámenes de este tipo.
    El Centro Asturiano de Oviedo convoca anualmente el galardón, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y de la Caja Rural de Asturias. Este año se presentaron novelas de de distintos países de habla hispana. Está dotado con 18.000 euros, que se entregarán durante las fiestas de Nuestra Señora de Covadonga que club de campo celebrada en el mes de septiembre.
    El jurado que ayer otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.

    http://www.elcomerciodigital.com/oviedo/20090128/oviedo/joven-ovetense-leticia-sanchez-20090128.html

    Leticia Sánchez Ruiz, ganadora de la IX edición del Premio Internacional “Emilio Alarcos Llorach” de novela.

    Blog de la AEN

    6 Marzo 2009 a 14:42 · Archivado en Noticias

    Leticia Sánchez Ruiz, ganadora de la IX edición del Premio Internacional “Emilio Alarcos Llorach” de novela.

    Leticia Sánchez Ruiz, periodista, ha sido la ganadora de la IX edición del Premio Internacional Emilio Alarcos Llorach de Novela, con la obra Los libros luciérnaga.
    Este premio está organizado cada año por el Centro Asturiano de Oviedo y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y la Caja Rural de Asturias. Tiene una dotación económica de 18.000 euros.
    Los libros luciérnaga es la primera obra de esta autora y fue editado en el 2008 con una subvención del Principado de Asturias (denominada Ayudas a la creacción literaria) que se convocan anualmente.
    El jurado que otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.
    El jurado declaró que le otorgaban el premio por su calidad narrativa y su capacidad de “fabular”.
    La joven escritora ha dicho que se sentía «feliz, abrumada y contenta por las buenas palabras del jurado».
    El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la joven escritora.
    Para la AEN es una alegría y un orgullo puesto que Leticia ha estado en la asociación desde sus comienzos como socia, autora novel y colaborando como periodista.

    http://escritoresnoveles.wordpress.com/2009/03/06/leticia-sanchez-ruiz-ganadora-de-la-ix-edicion-del-premio-internacional-emilio-alarcos-llorach-de-novela/

    Leticia Sánchez GANADORA DEL PREMIO : "Algunos días quería tirarla por la ventana"

    LA VOZ DE ASTURIAS
    28/01/2009 A. PALACIO

    ENTREVISTA.
    Leticia Sánchez GANADORA DEL PREMIO : "Algunos días quería tirarla por la ventana"

    Esta noticia pertenece a la edición en papel.
    Leticia Sánchez Ruiz, periodista, ovetense y ganadora de la novena edición del Premio Emilio Alarcos de Novela "jamás" pensó que su novela, Los libros luciérnaga , pudiese proclamarse vencedora de un certamen tan prestigioso como el que organiza desde hace nueve años el Centro Asturiano. Y sin embargo, su narrativa y capacidad de "fabular" han conquistado al jurado.

    -- El jurado coincide en destacar la complejidad de la trama.

    -- Es complicada, arranca con un incendio de una biblioteca en los años 40 y tiene tres historias muy diferentes. Una de amor, otra de una búsqueda y otra, cómo decirlo, de un hombre triste de esos revolucionarios que terminan montando un bar.

    -- Le resultó difícil escribirla?

    -- Sí, tuve problemas ambientándola y por la complejidad de la estructura algunos días me apetecía tirarla por la ventana. Para ser mi primera novela lo pasé mal.

    -- Y es éste su primer premio?

    -- No, En 2004 uno de mis relatos cortos ganó el Premio Tétrada Literaria.

    -- Pone algo suyo en los personajes? Son reales?

    -- Son totalmente inventados. Están muy deformados, como hacer una foto de un cuadro de Picasso... Son distintos, con muchos sentimientos también diferentes.

    -- Y muchos.

    -- Sí, hay seis principales y secundarios, haciendo recuento, salen casi 50. Pero ellos son los verdaderos protagonistas. La gran mayoría son gente de 60 años. Hay poca gente de mi edad (28) y se nota que son otra generación.

    -- Qué le parece la opinión del jurado de su novela?

    -- Estoy abrumada. Que el mayor experto en Clarín y La Regenta (Martínez Cachero) la considere "una novela más sobre Oviedo" es increíble. Nunca pensé que pudiera ganarlo, la verdad.

    -- A quién lee?

    -- Soy una lectora voraz. Me gustan los escritores sudamericanos, Julio Cortázar, Antonio Muñoz Molina, Rosa Montero, Borges.

    -- Y ya tiene otro libro en mente?

    -- De hecho, ya estoy escribiendo. No se parece en nada a éste, tiene una estructura más sencilla y una sola historia.

    -- Qué hará con los 18.000 euros del premio?

    -- Ahorrar todo lo que pueda y quizá irme a Nueva York.

    http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=472286