EL MAR LLAMA A LA VENTANA
Como otros tantos días de aquel verano, se encontró la habitación llena de agua. El cuarto estaba empapado, se habían mojado todos los enseres, la ropa, los relojes. Se detuvo el tiempo con la humedad.
Los pasos por la habitación encharcada sonaban como si estuviese pisando ranas. Sonrió pensando que tal vez se encontrara con una sirena. Tal vez, al fin, un poco de buena suerte, que ya iba siendo hora. Sudamérica no tenía buena suerte con sus políticos, ni Elizabeth Taylor con sus maridos, por no hablar de Carlos Saínz y sus coches, así que no veía por qué no le iba a tocar a él un poco… Pues no, el pequeño maremoto no dejó en su cuarto ningún ser mitológico.
Achicar agua, limpiar los objetos, secar las ropas, llorar por las hojas perdidas. Ya se sabía la lección. Veranear al lado del mar cuesta un precio, como todo, pero ya era la quinta vez en un mes que se le inundaba la habitación. Tal vez, demasiada mala suerte, tal vez. En la bahía había cuatro casas separadas con una distancia prudencial, pero el mar sólo golpeaba la suya. Parecía que las olas se levantaban para entrar furiosamente en su cuarto. Abrían la ventana de un golpe y la habitación se llenaba de espuma. Su ex mujer le repetía continuamente que era un paranoico, un loco, que no sabía afrontar sus problemas y que refugiarse de ellos comprándose una casa en un pueblo costero abandonado de la mano de Dios no era ninguna solución. Mala suerte, siempre la maldita mala suerte.
A él le gustaba el olor a salitre cuando se despertaba. Por las noches se sentaba en el porche releyendo libros que en su juventud le habían gustado, como si en ese gesto resucitase a aquel que fue. Mientras leía escuchaba el sonido del mar, en el que, de vez en cuando, creía distinguir voces de mujer que parecían llamarle. Le gustaba más aquella alucinación que el verdadero rugido de las olas. Así se sentía menos solo.
Cuando hacía mal tiempo, cuando se producían aquellos días tristes que entorpecían el verano, se acercaba hasta la playa para disfrutar de la soledad de la arena mientras llueve. Eran los pequeños lujos de vivir junto al agua ... Aún así, odiaba profundamente que el mar atacara su casa como si ésta fuera una presa fácil. Maldita mala suerte.
Al caer la tarde, cansado de tanto guardar, limpiar, tirar..., se sentó en la silla de madera mojada y encendió un cigarro. Traigamos el fuego entre el agua, pensó. Una vez satisfecho, cuando tiró la colilla al suelo empapado apagándola, y decidió continuar con la tarea, se dio cuenta de que el armario del fondo se movía, el mueble parecía tener espasmos, la puerta estaba un poco abierta., ¡Dios, otra vez la paranoia!, se lamentó… al ver que los golpes seguían y seguían, no pudo reprimir su curiosidad, y chapoteando con los pies, se acercó lentamente… Al abrir del todo el armario, casi se muere del infarto al descubrir una enorme y plateada cola de pescado, un ombligo, unos ojos humanos, una boca sonriendo, unos pechos cubiertos de dos conchas bajo los que latía un corazón loco de contento.
-Al fin conseguí entrar-dijo ella.
jueves, 13 de agosto de 2009
domingo, 5 de julio de 2009
LA HUELLA INDELEBLE
No es un muñeco de nieve ni un hombre de papel. Ni siquiera un polichinela o una sombra de humo con sombrero y gafas negras. Tiene el aspecto del Hombre Invisible que creó H.G. Wells, cubierto de vendas blancas para poder ser visto por el resto de las personas.
Michael Jackson era un niño pequeño con piel de chocolate y pelo africano que bailaba por los estudios de la Motown. Al crecer consiguió vender 50 millones de copias de un solo disco, inventó cómo se caminaba sobre la luna sin moverse del suelo y cantó a amantes, a razas, a malos y a mundos que había que socorrer. Fue la única persona que llevó con elegancia los calcetines blancos, la única a la que nadie le reprochaba que se le hubiera olvidado un guante y consiguió que sus estrafalarias casacas se convirtieran en un signo de distinción.
Quiso ser Peter Pan, compró los derechos de las canciones de los Beatles, se casó con la hija de Elvis Presley y, junto con los de rey del rock, sus movimientos de cadera han sido los más imitados en todo el planeta. Dicen que Dios escribe los mejores guiones y ningún guionista, por bueno que sea, tuvo y tendrá la imaginación suficiente para crear a alguien como Michael Jackson.
Arruinado y deshecho, sabiendo que nadie le ha arrebatado aún el trono, se presentó en Londres en una rueda de prensa a la que llegó hora y media tarde. Bajo la lluvia inglesa millares de seguidores llevaban días esperándole. Apenas habló durante tres minutos. Dijo que haría una serie de conciertos en Londres y ni siquiera quedó claro que eran los últimos que hacía en su vida o los últimos que hacía en la ciudad. Sin embargo, sus fans se sintieron bendecidos por haberlo visto aunque fuera de una forma fugaz. Pero fugaz no es su estrella. Michael Jackson, como los amores inolvidables, es una huella indeleble. Por muchos intentos que, sin querer, él mismo halla tenido de borrarse.
Michael Jackson era un niño pequeño con piel de chocolate y pelo africano que bailaba por los estudios de la Motown. Al crecer consiguió vender 50 millones de copias de un solo disco, inventó cómo se caminaba sobre la luna sin moverse del suelo y cantó a amantes, a razas, a malos y a mundos que había que socorrer. Fue la única persona que llevó con elegancia los calcetines blancos, la única a la que nadie le reprochaba que se le hubiera olvidado un guante y consiguió que sus estrafalarias casacas se convirtieran en un signo de distinción.
Quiso ser Peter Pan, compró los derechos de las canciones de los Beatles, se casó con la hija de Elvis Presley y, junto con los de rey del rock, sus movimientos de cadera han sido los más imitados en todo el planeta. Dicen que Dios escribe los mejores guiones y ningún guionista, por bueno que sea, tuvo y tendrá la imaginación suficiente para crear a alguien como Michael Jackson.
Arruinado y deshecho, sabiendo que nadie le ha arrebatado aún el trono, se presentó en Londres en una rueda de prensa a la que llegó hora y media tarde. Bajo la lluvia inglesa millares de seguidores llevaban días esperándole. Apenas habló durante tres minutos. Dijo que haría una serie de conciertos en Londres y ni siquiera quedó claro que eran los últimos que hacía en su vida o los últimos que hacía en la ciudad. Sin embargo, sus fans se sintieron bendecidos por haberlo visto aunque fuera de una forma fugaz. Pero fugaz no es su estrella. Michael Jackson, como los amores inolvidables, es una huella indeleble. Por muchos intentos que, sin querer, él mismo halla tenido de borrarse.
INSTRUCCIONES PARA DEJAR DE LEER
INSTRUCCIONES PARA DEJAR DE LEER
Lo primero, y más necesario, para conseguir este fin, es lograr apartarse de los libros. Puede parecer fácil, pero no se equivoque: esos artefactos son peligrosos. En su casa debe desalojar todas sus estanterías de libros; hágalo sin piedad, que no quede ni uno, porque si tan sólo uno quedase tal vez éste sea suficiente para volver a pecar. No mire el hueco increíble que queda en sus paredes, no piense que en cierta forma le han arrancado algo, no ceda ni por un momento a la tentación de pensar que con ellos se ha deshecho de cierta parte de su vida que sólo esos libros contaban. Y si considera que su casa se ha quedado vacía, algo así como sin alma o, aún peor, si sin esos libros usted se siente solo, entonces deberá de llenar todas sus estanterías de esas absurdas figuritas de recuerdo que los amigos nos traen de los viajes.
Huya de las librerías. Ni por un momento mire los escaparates. No cometa el error de creerse fuerte y entrar a una a guarecerse en un día de lluvia. No pasee por sus pasillos, no se sienta acompañado, no coja ningún libro, no huela el intenso aroma del papel impreso, no manosee sus páginas, no se deje conquistar por un título, no consienta que el nombre de un autor que usted conoce y ama le atrape. Sobre todo jamás le dé la vuelta a un libro y mire la contraportada, no vaya a ser que la historia que allí cuenta le seduzca, o piense que la ha vivido, o quiera que a usted le pase. Bajo ningún concepto debe hablar nunca con un librero; usan armas poderosas para convencerle. Son seres peligrosos.
Rechace las bibliotecas. Da igual cuántas mañanas de su infancia pasó allí, cuántos problemas resolvió entre sus anaqueles, cuántas veces fue fascinado por estos edificios donde resguardamos los sueños. Hágase el fuerte y no se deje engañar por su hermosura. Si siente tentaciones de entrar, dé media vuelta, métase en una gran superficie y compre media docena de croquetas congeladas y dos películas de artes marciales.
Afronte los viajes solo, no se lleve con usted un libro para aguantar el trayecto en metro o en tren. Si se aburre, silbe o haga calceta. No se deje atrapar por un libro en su salón una tarde de domingo, ni muchísimo menos tenga uno en la mesilla para las noches de insomnio. Es importante que siga con precisión estas orientaciones, que elimine la curiosidad, que espante usted solo la tristeza. De otra forma, sería imposible cumplir con este cometido.
Lo segundo que tenemos que hacer es aprender a vivir sin las palabras. Si no entiende algo, bajo ningún concepto puede recurrir a un diccionario. Hágase el listo, o sea sincero y quédese tonto. Los diccionarios son el principio del fin. Jamás recurra por tanto a una enciclopedia, ni a un manual de instrucciones, ni a un atlas, ni busque las noticias en los periódicos, ni lea las felicitaciones que le envían por Navidad, ni los mensajes que les dejan sus hijos escritos en dibujos y colgados con imanes en la nevera. Si empieza a perderse en las conversaciones, a no entender el mundo y las personas que le aman comienzan a mirarle extraño y dicen que estar junto a usted es como estar al lado de un reloj de pared, entonces es que vamos por buen camino.
Lo tercero que tenemos que hacer es deshacernos de las historias. No mire nunca atrás, no sepa lo que otros vivieron, compórtese como si usted fuera el primer habitante de la tierra. No intente encontrar otros amores para saber si se parecen al suyo. No busque esas palabras que le dicen a otro pero que usted sabe, intuye o cree, que de alguna forma también son suyas. No quiera conocer otros mundos que no sea el que va desde la esquina a su casa, no viaje sin tren, deje a su mente en un rincón sedentario y tranquilo. No imagine, no fantasee, jamás sienta la tentación de asomarse a un balcón desde donde pueda ver dragones. Y por favor, por favor, esto es importante: no sueñe.
Y si un día, un día cualquiera, comienza a notar que vida se le va estrechando, que se le va haciendo tan pequeña que casi le cabe en el bolsillo, enhorabuena; habrá cumplido su cometido.
Lo primero, y más necesario, para conseguir este fin, es lograr apartarse de los libros. Puede parecer fácil, pero no se equivoque: esos artefactos son peligrosos. En su casa debe desalojar todas sus estanterías de libros; hágalo sin piedad, que no quede ni uno, porque si tan sólo uno quedase tal vez éste sea suficiente para volver a pecar. No mire el hueco increíble que queda en sus paredes, no piense que en cierta forma le han arrancado algo, no ceda ni por un momento a la tentación de pensar que con ellos se ha deshecho de cierta parte de su vida que sólo esos libros contaban. Y si considera que su casa se ha quedado vacía, algo así como sin alma o, aún peor, si sin esos libros usted se siente solo, entonces deberá de llenar todas sus estanterías de esas absurdas figuritas de recuerdo que los amigos nos traen de los viajes.
Huya de las librerías. Ni por un momento mire los escaparates. No cometa el error de creerse fuerte y entrar a una a guarecerse en un día de lluvia. No pasee por sus pasillos, no se sienta acompañado, no coja ningún libro, no huela el intenso aroma del papel impreso, no manosee sus páginas, no se deje conquistar por un título, no consienta que el nombre de un autor que usted conoce y ama le atrape. Sobre todo jamás le dé la vuelta a un libro y mire la contraportada, no vaya a ser que la historia que allí cuenta le seduzca, o piense que la ha vivido, o quiera que a usted le pase. Bajo ningún concepto debe hablar nunca con un librero; usan armas poderosas para convencerle. Son seres peligrosos.
Rechace las bibliotecas. Da igual cuántas mañanas de su infancia pasó allí, cuántos problemas resolvió entre sus anaqueles, cuántas veces fue fascinado por estos edificios donde resguardamos los sueños. Hágase el fuerte y no se deje engañar por su hermosura. Si siente tentaciones de entrar, dé media vuelta, métase en una gran superficie y compre media docena de croquetas congeladas y dos películas de artes marciales.
Afronte los viajes solo, no se lleve con usted un libro para aguantar el trayecto en metro o en tren. Si se aburre, silbe o haga calceta. No se deje atrapar por un libro en su salón una tarde de domingo, ni muchísimo menos tenga uno en la mesilla para las noches de insomnio. Es importante que siga con precisión estas orientaciones, que elimine la curiosidad, que espante usted solo la tristeza. De otra forma, sería imposible cumplir con este cometido.
Lo segundo que tenemos que hacer es aprender a vivir sin las palabras. Si no entiende algo, bajo ningún concepto puede recurrir a un diccionario. Hágase el listo, o sea sincero y quédese tonto. Los diccionarios son el principio del fin. Jamás recurra por tanto a una enciclopedia, ni a un manual de instrucciones, ni a un atlas, ni busque las noticias en los periódicos, ni lea las felicitaciones que le envían por Navidad, ni los mensajes que les dejan sus hijos escritos en dibujos y colgados con imanes en la nevera. Si empieza a perderse en las conversaciones, a no entender el mundo y las personas que le aman comienzan a mirarle extraño y dicen que estar junto a usted es como estar al lado de un reloj de pared, entonces es que vamos por buen camino.
Lo tercero que tenemos que hacer es deshacernos de las historias. No mire nunca atrás, no sepa lo que otros vivieron, compórtese como si usted fuera el primer habitante de la tierra. No intente encontrar otros amores para saber si se parecen al suyo. No busque esas palabras que le dicen a otro pero que usted sabe, intuye o cree, que de alguna forma también son suyas. No quiera conocer otros mundos que no sea el que va desde la esquina a su casa, no viaje sin tren, deje a su mente en un rincón sedentario y tranquilo. No imagine, no fantasee, jamás sienta la tentación de asomarse a un balcón desde donde pueda ver dragones. Y por favor, por favor, esto es importante: no sueñe.
Y si un día, un día cualquiera, comienza a notar que vida se le va estrechando, que se le va haciendo tan pequeña que casi le cabe en el bolsillo, enhorabuena; habrá cumplido su cometido.
martes, 30 de junio de 2009
La joven ovetense Leticia Sánchez gana el IX Premio Emilio Alarcos de novela con la obra Los libros lucioernaga
El Comercio Digital
28 Enero 2009
Oviedo
La joven ovetense Leticia Sánchez gana el IX Premio Emilio Alarcos de novela con la obra Los libros lucioernaga
Leticia Sánchez. / JESÚS DÍAZ
Los miembros del jurado se reunieron ayer. / J. D.
Las emociones no se contienen, «se sienten», y eso es lo que hizo ayer la joven escritora ovetense Leticia Sánchez Ruiz. Era la primera vez que se presentaba a un concurso de novela y lo hacía con su única obra, 'Los libros luciérnaga'. Por ello, la sorpresa fue mayúscula. Tras conocer el fallo del jurado de la IX edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach, el teléfono de Sánchez no dejó de sonar.
«Abrumada, feliz, sorprendida y muy contenta por las buenas palabras del jurado». Así, se sentía la ovetense. «Además, el premio es en mi ciudad, no podía ser mejor», añadió.
Los concursos no son una novedad para Sánchez, de 28 años, que el 2004 ganó el premio Letrada Literaria de Novela Corta con su relato 'La mar llama a la ventana', publicado por EL COMERCIO. Licenciada en Ciencias de la Información y en Filología Hispánica, en 2007 recibió una subvención de la Consejería de Cultura. Con ella escribió su triunfadora novela.
El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la escritora. Su segunda novela ya está en camino y, asegura, también la presentará a certámenes de este tipo.
El Centro Asturiano de Oviedo convoca anualmente el galardón, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y de la Caja Rural de Asturias. Este año se presentaron novelas de de distintos países de habla hispana. Está dotado con 18.000 euros, que se entregarán durante las fiestas de Nuestra Señora de Covadonga que club de campo celebrada en el mes de septiembre.
El jurado que ayer otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.
http://www.elcomerciodigital.com/oviedo/20090128/oviedo/joven-ovetense-leticia-sanchez-20090128.html
28 Enero 2009
Oviedo
La joven ovetense Leticia Sánchez gana el IX Premio Emilio Alarcos de novela con la obra Los libros lucioernaga
Leticia Sánchez. / JESÚS DÍAZ
Los miembros del jurado se reunieron ayer. / J. D.
Las emociones no se contienen, «se sienten», y eso es lo que hizo ayer la joven escritora ovetense Leticia Sánchez Ruiz. Era la primera vez que se presentaba a un concurso de novela y lo hacía con su única obra, 'Los libros luciérnaga'. Por ello, la sorpresa fue mayúscula. Tras conocer el fallo del jurado de la IX edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach, el teléfono de Sánchez no dejó de sonar.
«Abrumada, feliz, sorprendida y muy contenta por las buenas palabras del jurado». Así, se sentía la ovetense. «Además, el premio es en mi ciudad, no podía ser mejor», añadió.
Los concursos no son una novedad para Sánchez, de 28 años, que el 2004 ganó el premio Letrada Literaria de Novela Corta con su relato 'La mar llama a la ventana', publicado por EL COMERCIO. Licenciada en Ciencias de la Información y en Filología Hispánica, en 2007 recibió una subvención de la Consejería de Cultura. Con ella escribió su triunfadora novela.
El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la escritora. Su segunda novela ya está en camino y, asegura, también la presentará a certámenes de este tipo.
El Centro Asturiano de Oviedo convoca anualmente el galardón, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y de la Caja Rural de Asturias. Este año se presentaron novelas de de distintos países de habla hispana. Está dotado con 18.000 euros, que se entregarán durante las fiestas de Nuestra Señora de Covadonga que club de campo celebrada en el mes de septiembre.
El jurado que ayer otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.
http://www.elcomerciodigital.com/oviedo/20090128/oviedo/joven-ovetense-leticia-sanchez-20090128.html
Leticia Sánchez Ruiz, ganadora de la IX edición del Premio Internacional “Emilio Alarcos Llorach” de novela.
Blog de la AEN
6 Marzo 2009 a 14:42 · Archivado en Noticias
Leticia Sánchez Ruiz, ganadora de la IX edición del Premio Internacional “Emilio Alarcos Llorach” de novela.
Leticia Sánchez Ruiz, periodista, ha sido la ganadora de la IX edición del Premio Internacional Emilio Alarcos Llorach de Novela, con la obra Los libros luciérnaga.
Este premio está organizado cada año por el Centro Asturiano de Oviedo y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y la Caja Rural de Asturias. Tiene una dotación económica de 18.000 euros.
Los libros luciérnaga es la primera obra de esta autora y fue editado en el 2008 con una subvención del Principado de Asturias (denominada Ayudas a la creacción literaria) que se convocan anualmente.
El jurado que otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.
El jurado declaró que le otorgaban el premio por su calidad narrativa y su capacidad de “fabular”.
La joven escritora ha dicho que se sentía «feliz, abrumada y contenta por las buenas palabras del jurado».
El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la joven escritora.
Para la AEN es una alegría y un orgullo puesto que Leticia ha estado en la asociación desde sus comienzos como socia, autora novel y colaborando como periodista.
http://escritoresnoveles.wordpress.com/2009/03/06/leticia-sanchez-ruiz-ganadora-de-la-ix-edicion-del-premio-internacional-emilio-alarcos-llorach-de-novela/
6 Marzo 2009 a 14:42 · Archivado en Noticias
Leticia Sánchez Ruiz, ganadora de la IX edición del Premio Internacional “Emilio Alarcos Llorach” de novela.
Leticia Sánchez Ruiz, periodista, ha sido la ganadora de la IX edición del Premio Internacional Emilio Alarcos Llorach de Novela, con la obra Los libros luciérnaga.
Este premio está organizado cada año por el Centro Asturiano de Oviedo y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y la Caja Rural de Asturias. Tiene una dotación económica de 18.000 euros.
Los libros luciérnaga es la primera obra de esta autora y fue editado en el 2008 con una subvención del Principado de Asturias (denominada Ayudas a la creacción literaria) que se convocan anualmente.
El jurado que otorgó el galardón a Sánchez estaba formado por su presidenta, Josefina Martínez Álvarez de Alarcos, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, además de Juan de Lillo Cuadrado, periodista y escritor asturiano. Asimismo, formaban parte del tribunal los escritores y miembros de la Real Academia de la Lengua José María Merino Sánchez y Luis Mateo Díez, y el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero.
El jurado declaró que le otorgaban el premio por su calidad narrativa y su capacidad de “fabular”.
La joven escritora ha dicho que se sentía «feliz, abrumada y contenta por las buenas palabras del jurado».
El libro une el amor, la aventura y la cotidianidad en tres historias con personajes independientes. Discurre en el año 2007 y el nexo que vincula a los protagonistas es el incendio de una biblioteca en los años 40. «Es una historia bastante compleja porque se desarrolla en distintos tiempos y distintos lugares. Tardé un año y medio en escribirla», explicó la joven escritora.
Para la AEN es una alegría y un orgullo puesto que Leticia ha estado en la asociación desde sus comienzos como socia, autora novel y colaborando como periodista.
http://escritoresnoveles.wordpress.com/2009/03/06/leticia-sanchez-ruiz-ganadora-de-la-ix-edicion-del-premio-internacional-emilio-alarcos-llorach-de-novela/
Leticia Sánchez Ruiz ganadora del IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach'
La Hora de Asturias
27 de Enero de 2009
Leticia Sánchez Ruiz ganadora del IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach'
La joven ovetense Leticia Sánchez Ruiz con su obra 'Los Libros Luciérnaga', ha sido la ganadora del IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach', dotado con una cantidad de 18.000 euros y convocado por el Centro Asturiano de Oviedo, en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad y Caja Rural de Asturias.
La autora, colaboradora de 'La Hora de Asturias', contó para la realización de la novela con una subvención del Fomento a la Creación Literaria de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias.
El talento y creatividad de la joven asturiana fue reconocido por un jurado formado por Josefina Martínez Álvarez de Alarcos; Juan de Lillo Cuadrado; Luís Mateo Díez; José María Merino Sánchez y José María Martínez Cachero, En un certamen al que concurrieron una gran cantidad de novelas provenientes de distintos países de habla hispana.
http://www.lahoradeasturias.com/index.php?id_ed=00000090&id_not=0000009953
27 de Enero de 2009
Leticia Sánchez Ruiz ganadora del IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach'
La joven ovetense Leticia Sánchez Ruiz con su obra 'Los Libros Luciérnaga', ha sido la ganadora del IX Premio Internacional de Novela 'Emilio Alarcos Llorach', dotado con una cantidad de 18.000 euros y convocado por el Centro Asturiano de Oviedo, en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad y Caja Rural de Asturias.
La autora, colaboradora de 'La Hora de Asturias', contó para la realización de la novela con una subvención del Fomento a la Creación Literaria de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias.
El talento y creatividad de la joven asturiana fue reconocido por un jurado formado por Josefina Martínez Álvarez de Alarcos; Juan de Lillo Cuadrado; Luís Mateo Díez; José María Merino Sánchez y José María Martínez Cachero, En un certamen al que concurrieron una gran cantidad de novelas provenientes de distintos países de habla hispana.
http://www.lahoradeasturias.com/index.php?id_ed=00000090&id_not=0000009953
Una novela "brillante" sobre Oviedo gana el Emilio Alarcos
LA VOZ DE ASTURIAS
GALARDON LITERARIO.
28/01/2009 AINHOA PALACIO
Una novela "brillante" sobre Oviedo gana el Emilio Alarcos
Una novela "compleja, valiente, brillante, de memoria y sentimientos, que no es estríctamente realista, de muy buena escritura y centrada en Oviedo" ha sido la ganadora de la novena edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos. Los libros luciérnaga es el primer trabajo de Leticia Sánchez Ruiz, periodista y escritora novel que además es socia del Centro Asturiano desde que nació, del que su abuelo fue presidente en los años 60.
La opinión del jurado --compuesto por Josefina Martínez, Juan de Lillo, Luis Mateo, José María Merino y José María Martínez Cachero-- fue unánime y la ópera prima de la joven ovetense se impuso al resto de finalistas desde el comienzo, de hecho Luis Mateo y Juan de Lillo confesaron que "la traíamos como favorita" . Esta novena edición del premio contó con 58 obras a concurso.
Para Josefina Martínez la elección de la ganadora coincide con una de las premisas del concurso literario recordando una de las características de Alarcos, "capaz de descubrir y poner en valor a escritores olvidados o desconocidos, como es el caso". Martínez auguró "mucho futuro" a la escritora de "una historia compleja, dividida en tres niveles: uno que habla de una ciudad que es Oviedo, una historia de amor que se desarrolla en Inglaterra y un mundo rural". Mateo, por su parte, habló de "una novela de sorprendente madurez, con título misterioso y un libro de los que rompen ciclos de desgracias". Lillo destacó el personaje "de un proge del 68" y un relato "brillantemente resuelto en algunos momentos". Martínez Cachero la añadió "a la lista de novelas sobre Oviedo" por los lugares reconocibles, el Campillín, Las Pelayas, Marqués de Gaztañaga, el Conservatorio... Martínez dijo en el 11 aniversario de la muerte del lingüista, que a Alarcos, por cómo y fabula su autora "le hubiera gustado mucho".
GALARDON LITERARIO.
28/01/2009 AINHOA PALACIO
Una novela "brillante" sobre Oviedo gana el Emilio Alarcos
Una novela "compleja, valiente, brillante, de memoria y sentimientos, que no es estríctamente realista, de muy buena escritura y centrada en Oviedo" ha sido la ganadora de la novena edición del Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos. Los libros luciérnaga es el primer trabajo de Leticia Sánchez Ruiz, periodista y escritora novel que además es socia del Centro Asturiano desde que nació, del que su abuelo fue presidente en los años 60.
La opinión del jurado --compuesto por Josefina Martínez, Juan de Lillo, Luis Mateo, José María Merino y José María Martínez Cachero-- fue unánime y la ópera prima de la joven ovetense se impuso al resto de finalistas desde el comienzo, de hecho Luis Mateo y Juan de Lillo confesaron que "la traíamos como favorita" . Esta novena edición del premio contó con 58 obras a concurso.
Para Josefina Martínez la elección de la ganadora coincide con una de las premisas del concurso literario recordando una de las características de Alarcos, "capaz de descubrir y poner en valor a escritores olvidados o desconocidos, como es el caso". Martínez auguró "mucho futuro" a la escritora de "una historia compleja, dividida en tres niveles: uno que habla de una ciudad que es Oviedo, una historia de amor que se desarrolla en Inglaterra y un mundo rural". Mateo, por su parte, habló de "una novela de sorprendente madurez, con título misterioso y un libro de los que rompen ciclos de desgracias". Lillo destacó el personaje "de un proge del 68" y un relato "brillantemente resuelto en algunos momentos". Martínez Cachero la añadió "a la lista de novelas sobre Oviedo" por los lugares reconocibles, el Campillín, Las Pelayas, Marqués de Gaztañaga, el Conservatorio... Martínez dijo en el 11 aniversario de la muerte del lingüista, que a Alarcos, por cómo y fabula su autora "le hubiera gustado mucho".
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